reporte
Al final del día, o hacia la apariencia de final, lo único que posible fue contar los pasos – izquierdo, derecho, izquierdo – hasta que la luz casi desaparece y el viento casi da un respiro y el cielo casi se despeja y tu casi sueñas que no llueve.
Unas bestias enormes que no podemos ver deambulan en las noches cerradas de a 3 o de 4 oliendo todo.
Bestias primitivas como montañas - desfiguradas por la nubes expansivas y veloces y chorreantes-, con sus lomos nevados, se petrifican en el día y los guanacos las recorren.
La estepa protegida une el destino de los sobrevivientes en un santuario de rocas y una deuda ancestral. No hay nada – espacio ni sensación- que se acerque más a la burla.
¡Vayan hermanos! Recen y coman y adulteren. Como una familia nueva y libre. Ya todo fue perdonado, son hermosos y fuertes. Promiscuos y fuertes. Ovejas y fuertes.

